imagen: sin título. Beneyto

imagen: sin título. Beneyto
Óleo. sin título.(1983) Beneyto

dilluns, 9 de maig de 2016

Viky Frías


Viky Frías es de La Puerta de Segura (Jaén). Licenciada en Ciencias Físicas por la Universidad de Sevilla.

Es profesora de Matemáticas. Ha publicado numerosos textos de Matemáticas y participa en análisis de libros de texto desde el punto de vista del género. Coordina unas jornadas de las que se obtuvo la publicación Las mujeres ante la ciencia del siglo XXI.

Publica también varias colecciones de cuentos infantiles no sexistas.

Viky Frías nos dice: Fui profesora de instituto y he sobrevivido a los alumnos, a la administración y a otros asuntos.
Ahora escribo, tal como me viene al pensamiento lo que me fue quedando dentro.


Ha escrito:

Pensamientos pequeños (2013) –aforismos-
Primavera feraz (2016) –poesía-
 
Ha colaborado con otras poetas en:

Diálogo a cuatro manos (2009)
Al otro lado de la voz y de la palabra (2011)
Miradas en los entresijos (2014)
 
He aquí una muestra de su poesía:

 

Vivir en dos ciudades (de Diálogo a cuatro manos)


Llegar cuando huyen los pájaros.
Sentir fría la silla;
constatar que la ropa del armario ha pasado de moda
y que ninguna biografía
nos ha esperado.
Marcharse cuando florecen los naranjos.
Y otra vez cerrar ventanas,
levantar los puentes,
suspender los besos,
dejar caer los labios,
decir adiós
hasta cansar la mano.

Infancia (De Al otro lado de la voz y de la palabra)


Si yo tuviera que nombrar la infancia
la llamaría cien veces soledad:
faltaban compañeros de mi edad,
sobraba control y vigilancia.

Del campo abierto fui la prisionera;
anhelaba los humos, los asfaltos
y en una casa de tabiques altos
vivir a espaldas de la primavera.

Andaba rodeada de animales
y a la tarde, cuando el calor afloja,
dormitaba entre olivos y jarales.

Recuerdo libros con muy pocas hojas,
noches en blanco, aullidos de chacales,
pobres candiles, tenues llamas rojas.

Perder (De Miradas en los entresijos)


Cuando recogimos nuestra herencia
nos dieron muchas cosas:
parientes, una ciudad, un río
y recibimos también un agujero.
A medida que caminábamos
las cosas iban saliendo por el agujero
se colaron al principio objetos pequeñitos
y no le dimos importancia:
muñecas, diábolos, cuerdas de saltar…
arrastraron con ellos inocencia, asombro, ternura.
Perdimos después los primeros amores, y con los segundos
el acné, las rabietas, la insolencia y un montón de inexperiencia;
los compañeros de estudios se fueron cayendo en diversas ciudades,
olvidamos sus nombres y después sus caras;
no pasó nada y casi nos sentimos aliviados cuando perdimos
el hambre de libertad y los proyectos de futuro.
Luego comenzamos a perder más deprisa
perdimos el pelo, los dientes, el apéndice, la vesícula;
algunas piezas de carne y hueso fueron sustituidas
por otras de metal.
Aprendimos a caminar como robots,
nos veíamos brillantes y poderosos,
pero al final perdimos eso también,
todo, excepto el agujero.

6 comentaris:

  1. Olé!Lo comparto ahora mismo. Por desgracia mía no la conocía también. Gracias!

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  2. Es una autora de la que seguro que leeré el libro que encabeza su entrada y, desde luego, algo más.
    Resistir a las hordas de adolescentes es mérito por sí mismo, pero se engrandece cuando en el viaje no se ha perdido la sensibilidad poética.

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    Respostes
    1. Espero no defraudarte, Amaltea. Gracias por el comentario.

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  3. También me considero escritora aficionada recóndita. Mi blog: http://mispoemarios.blogspot.com.es/

    Mi mail: mediterranea15@gmail.com
    Me gustaría saber más de vosotros

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